El jardín ecológico: claves para construirlo

En las sociedades urbanizadas, los jardines son los pequeños vergeles que construimos para seguir en contacto con la naturaleza. Un concepto quizá demasiado idílico si nos paramos a pensar en los cimientos sobre los que están construidos: herbicidas, fungicidas, insecticidas, despilfarro de agua y desaprovechamiento de recursos naturales.

El jardín ecológico es una alternativa cada vez más consolidada a los serios problemas que causa el abuso de químicos. Se trata de dejar que la naturaleza haga su trabajo. ¿Qué significa esto? Fundamentalmente, tres cosas: minimizar el gasto energético (luz, agua…), utilizar abonos y fertilizantes naturales y promover la biodiversidad.

Inspirados por estas tres premisas, explicaremos, de manera sencilla, cómo construir un jardín ecológico.

La elección de las plantas y la distribución del espacio

Optar por el cultivo de especies autóctonas, más fuertes y resistentes a las plagas, es la primera decisión inteligente que podemos tomar sobre nuestro jardín ecológico.

Por otro lado, el césped es un elemento que consume muchos recursos y podemos perfectamente sustituir por otros materiales como plantas tapizantes, masas de arbustos, gravas o pavimentos.

En cuanto a las indeseables malas hierbas, prescindiremos de los herbicidas y utilizaremos técnicas como la de las mallas anti-hierba (cuyo efecto antiestético podemos disimular con cortezas o grava, por ejemplo) o la del acolchado o mulching, que consiste en recubrir el pie de las plantas con una capa de materiales diversos como hojas, mantillo, serrín o hierba.

Más allá de la finalidad decorativa, una disposición inteligente del espacio resulta primordial. Por eso, siempre es mejor que las plantas que necesitan poco riego estén en las zonas más soleadas y dejar las especies de secano para las áreas con sombra.

Sembrar, abonar y regar

Sembrando en otoño lograremos uno de nuestros objetivos: ahorrar agua. Así, nuestros brotes tendrán tiempo suficiente para desarrollarse hasta la siguiente primavera o verano, con lo que no será necesario regarlos tanto para que crezcan.

Pero, lo que realmente determinará tanto el ritmo de riego como el de abono va a ser la composición del terreno.

Los ingredientes de nuestro fertilizante deben ser cien por cien naturales: podemos emplear hummus de lombriz, estiércol o fabricar nuestro propio compost casero (mezclando restos vegetales, sobras de comidas, césped segado, etc)

En cuanto al riego, el sistema por goteo es apropiado para suelos arenosos, siendo preferible una hidratación frecuente, pero escasa, en el caso de los terrenos arcillosos. Asimismo, tanto recolectar lluvia en bidones como evitar regar en horas de sol son medidas eficaces a tener en cuenta para ahorrar agua.

El control de plagas y el fomento de la biodiversidad

Existen especies como el romero, el tomillo o la lavanda, que son repelentes naturales de insectos; y sustancias tan comunes como el vinagre, la cebolla o el ajo, que pueden ayudarnos también a acabar con una plaga.

Sin embargo, estas acciones están, en parte, vulnerando las dos premisas básicas de todo jardín ecológico: dejar que la naturaleza siga su curso y preservar la vida. ¿Qué hacemos entonces contra estas invasiones?

La solución es crear un auténtico ecosistema en el que convivan estos insectos junto a sus propios depredadores. De esta manera, conseguiremos nuestro objetivo y, al atraer a otras especies, también estaremos fomentando la biodiversidad. Para ello, colocaremos bebederos, piedras o pequeños estanques que pronto se convertirán en hábitat de arañas, mariquitas, lagartijas, anfibios, aves insectívoras y otros pequeños seres. Y no olvidemos llenar nuestro jardín de vistosas flores para ayudar a unos animales esenciales en la rueda ecológica: las abejas.

Si añadimos a todo esto unas cuantas macetas biodegradables y algo de mobiliario reciclado y ya tendremos nuestro jardín ecológico esperando para ser disfrutado.

Y, quién sabe, quizá el saber que podemos dar vida a este pequeño universo nos empuje a cuidar un poco más de nuestro gran planeta.

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